
Pedro Sánchez sabía que su ley de vivienda era mala y la aprobó igual
Resumen rápido
Ideas principales
Los mensajes que lo prueban
El diario El Mundo publicó conversaciones de WhatsApp entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos de diciembre de 2020. En ellas, Sánchez califica el decreto antidesahucios propuesto por Unidas Podemos como 'un negociazo para la ocupación y para los grandes tenedores' y dice textualmente 'yo por ahí no paso'. Tres días después, el 22 de diciembre, aprobó ese mismo decreto.
El doble negocio del decreto
Rallo explica por qué Sánchez lo llamó 'negociazo' para dos grupos. Los ocupas e inquilinos morosos se benefician porque el decreto prohíbe desahuciarlos si no tienen alternativa habitacional. Los grandes tenedores se benefician porque si sus viviendas se llenan de ocupas, el Estado les indemniza. Los pequeños propietarios, sin departamentos legales, son los que pierden.
El poder sobre el buen gobierno
Sánchez no aprobó el decreto porque creyera que era bueno para España. Lo hizo porque necesitaba los votos de Unidas Podemos para seguir gobernando. Es el mismo patrón que con Pablo Iglesias, a quien en privado llamaba 'torpe, estulto y maltratador', pero le dio la vicepresidencia a cambio de apoyo parlamentario.
La máquina de desmentir verdades
Cuando El País filtró el contenido del decreto el 17 de diciembre, Ábalos lo desmintió públicamente por orden de Sánchez. Calificaron de bulo una información que era completamente cierta y que se aprobó 5 días después. Rallo argumenta que la cruzada contra los 'bulos' no busca la verdad, sino controlar el discurso público y silenciar información incómoda.
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